La hija de Juan Simón (1935)

 


Producción: Filmófono (ES) Director: Nemesio Sobrevila, José Luis Sáenz de Heredia y Luis Buñuel

Guión: Nemesio M. Sobrevila, basado en su obra homónima. Director de fotografía: José María

Beltrán (B&W)

Música: Daniel Montorio, Fernando Remacha

Intérpretes: Angel Sampedro, Pilar Muñoz, Carmen Amaya, Eva Sedeño

Formato y duración: 35mm. Blanco y Negro. 88 min. 


Ángel, enamorado de la bella Carmela, hija del enterrador Juan Simón, la ha dejado embarazada, pero la madre de ella se opone a la relación. Ángel marcha a la ciudad para ganarse la vida como cantante y en una taberna, donde actúa Soledad, es detenido acusado de un crimen que no ha cometido. Un día los padres de Carmela reciben la noticia de la muerte de su hija, aunque en realidad trabaja en un cabaret como chica de alterne.

Filmófono, compañía cinematográfica española creada por el ingeniero de sonido y empresario vasco Ricardo María de Urgoiti y el cineasta aragonés Luis Buñuel entre 1935 y 1936, produjo cuatro películas: Don Quintín el amargao, dirigida por Luis Marquina, La hija de Juan Simón, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, Nemesio Sobrevila y Luis Buñuel, ¿Quién me quiere a mí?, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia y Centinela alerta, dirigida por Jean Grémillon.

En un principio, Filmófono fue el nombre con que bautizó Urgoiti su sistema de sincronización sonora de películas, para cuya aplicación fundó en 1929 el estudio de sonorización con el mismo nombre, en un momento en que se estaban implantando las películas sonoras. A partir de esta actividad las actividades de la empresa pasaron a la importación y distribución de películas extranjeras en España. Igualmente se introdujo en la exhibición a través de una pequeña red de salas de cine y de la creación del cine club Proa Filmófono. Al frente de este último Urgoiti colocaría a Luis Buñuel.

Tras esta estrecha colaboración, Buñuel le propuso a Urgoiti la creación, con capital de ambos, de una compañía productora a lo cual éste accedió iniciando, con el mismo nombre de Filmófono, sus actividades en 1935. Buñuel tenía en mente desarrollar el método de producción estadounidense que había conocido durante su estancia en Hollywood, ampliar la temática del cine español hacia unos terrenos diferentes de las españoladas y adaptaciones zarzueleras que a la sazón imperaban y crear un cine popular cercano a los nuevos valores que propugnaban los sectores sociales que apoyaban la República.

A pesar del gran éxito de público de estas cintas el golpe de estado franquista, la subsiguiente guerra que provocó y la derrota de la República, provocaron la interrupción de las actividades de la empresa. Al igual que gran parte del equipo técnico y artístico de Filmófono, tanto Urgoiti como Buñuel hubieron de exiliarse.

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