Antonio Vico (Santiago de Chile, 1903 - Madrid, 1972).

El pobre torero venido a menos --e intentando mantener la dignidad-- de Mi tío Jacinto (Vajda, 1956) se inció ya en el cine silente. Era actor teatral, hijo de actores y nació durante una gira de sus padres. Su versatilidad expresiva y sus dotes para la comicidad, para el dramatismo y para lo patético las demostró en Manicomio (Fernán-Gómez, 1952), Novio a la vista (Berlanga, 1953), El batallón de las sombras (Mur Oti, 1956) y con otras películas y realizadores. Poco antes de abandonar su vida artística tuvo una breve y memorable aparición en Por un puñado de dólares (Sergio Leone, 1964).

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