Cecilio Paniagua (Almería, 1911 - Madrid, 1979).

Ayudante de Guérner tras la Guerra Civil, en 1943 accede a la dirección de fotografía. Fundamental operador en la historia del cine español cuya paleta cromática supo dar sentido un vigoroso dramático al color cuando con él había de trabajar, como en Amanecer en Puerta Oscura (Forqué, 1957), y al propio blanco y negro, al llevarlo más allá de la mera funcionalidad narrativa (piénsese en las escenas nocturnas de La noche y el alba [Forqué, 1958]), entregándose a una utilización del clarobscuro que no resultaba usual en el celuloide de nuestro país (y eso que, al mismo tiempo, él era un técnico que, pese a su gran sabiduría --o precisamente por ella-- se volcaba con humildad en los quehaceres que los realizadores le pedían y que las necesidades de producción exigían). El Hollywood desembarcado en España le encarga la segunda unidad de La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964) y Patton (Franklin J. Schaffner, 1970) --dentro de estos reclamos del Hollywood desembarcado, iluminó, además, Custer of the West (La última aventura), de Robert Siodmak (1967), y 100 rifles (Tom Gries, 1969--. En los setenta puso su oficio y conocimiento en series de TVE, por ejemplo El pícaro, de Fernán-Gómez (1973). Sus tres últimas cintas son Mi hija Hildegart (Fernán-Gómez, 1977), Los restos del naufragio (Ricardo Franco, 1978) y Companys, procés a Catalunya (Josep Maria Forn, 1979).

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