Ted Pahle (1899 - Nueva York, 1979).

Estadounidense de origen alemán, en los veinte del siglo pasado llegó a ser jefe de operadores en la Paramount. Tras el arranque del sonoro se traslada a Europa, donde se le puede localizar en algunas producciones en Francia y en Alemania. Desde 1940 en España, desarrolla aquí la mayor parte de su carrera en el Viejo Continente, con más de veinticinco títulos entre ese año y el de su retiro profesional (1959), con La ironía del dinero (de Edgar Neville y Guy Lefranc). Su técnica y estética es diametralmente opuesta a la de los germanos (Guérner, Scheib, los Goldberger), pues, más llana, directa y transparente (digámoslo así para entendernos), se hallaba en radical lejanía de los pictoricismos y juegos lumínicos de aquellos. Otro gran director de fotografía foráneo con una prolongada carrera en España (trabajó igualmente de operador con Renoir, Autant-Lara, Duvivier, Clair, Nicholas Ray, John Farrow, Jean-Pierre Mocky, L'Herbier, Douglas Sirk y Siodmak) fue el francés de origen ucraniano Michel Kelber (Kiev, 1908 - ¿?, 1996), que debutó en nuestra industria en Goyescas (Perojo, 1942) y siguió, entre otras, con El escándalo (Sáenz de Heredia, 1943), Lola Montes (Antonio Román, 1944), El fantasma y doña Juanita (Gil, 1944), Calle Mayor (Bardem, 1956), Un día es un día (Francisco Prósper, 1968) y No encontré rosas para mi madre (Rovira Beleta, 1972).

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