Vicente Casanova.

Vicente Casanova Giner se inició en el negocio cinematográfico poniéndose al frente de Cifesa tras la compra en 1933 de la mayoría accionarial de esta (fundada un año antes por la familia Trénor en la capital del Turia) por parte de su padre, el industrial valenciano (aceitero, hostelero, inmobiliario, bancario, editorial) Manuel Casanova Llopis. Casanova empezó a producir películas en el año 34, que se convirtieron en las más taquilleras de la etapa republicana, con directores como Florián Rey y Benito Perojo y un sistema de estrellas autóctono que incluía a Imperio Argentina, Miguel Ligero, Ricardo Núñez o Manuel Luna --Cifesa competía entonces, en este momento prebélico, con compañías apreciables pero no tan rutilantes, como la Filmófono de Ricardo Urgoiti (Zala [Navarra], 1900 - Fuenterrabía [Guipúzcoa], 1979), la U-Films de Saturnino Ulargui (Logroño, 1894 - San Lorenzo de El Escorial, 1952), etcétera--. Una vez acabada la Guerra Civil, Cifesa (que durante ella se dedicó a los noticiarios y documentales), encabezada por este hombre que apoyó al bando de Franco, se benefició del proteccionismo legal a la producción española, y de su compañía (que entró en crisis en 1952 hasta su gran debacle productora de 1956) surgieron los melodramas históricos de Juan de Orduña (Locura de amor, de 1948; Agustina de Aragón, de 1950; La leona de Castilla, de 1951) y antes obras melodramáticas o comedias varias, aparte de títulos de propaganda militar del régimen, como ¡Harka! (Carlos Arévalo, 1941) o ¡A mí, la legión! (Orduña, 1942).

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