Arrebato (Iván Zulueta, 1980) --> Arrebato o la máquina que, cargada con película, toma y coge las imágenes pero que asimismo te captura y devora sin piedad. La precedente frase nos vale para aproximarnos a un trozo de materia fílmica que cae rendida de amor pulsional al cine, y que patentiza la tiranía de este y el pálpito frenético que a él lleva por medios hipnóticos y hechizadores de la voluntad. Obra irrepetible, de carismática aura y mentalidad únderground. Inconcebible ahora y, prácticamente, en cualquier coyuntura diferente de aquella en la que surgió, en un año todavía de la Transición, la Transición que tantas cajas de sorpresas abrió y a la par agotó.

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