Los santos inocentes (Mario Camus, 1984) --> Con el soporte literario de Delibes y con instantes estremecientes y conmovedores, penetrante disección de las relaciones de clase, en la Extremadura de los sesenta, entre los terratenientes y los lumpen-siervos, casi esclavos, que, explotados en sus latifundios, trabajan sin descanso para los amos, para esos señoritos. Mario Camus (Santander, 1935) es un personalísimo cineasta que, aparte de emplearse con solvencia a los encargos que le han encomendado, ha convertido la obra que ha acometido con no mera razón alimenticia (su inconfundible universo se ha ido manifestando con ascendente y frecuente recurrencia en la producción de más reciente filmación en una esfera de criaturas, de ambos sexos, que, con talantes solitarios y taciturnos y con anodina fachada (como si les faltaran hervores), albergan denodadas y obstinadas metas, de nula tontuna o estupidez, pero que a los pragmáticos congéneres en rededor se les pueden antojar ridículas, irrelevantes, abstrusas, alucinadas, quiméricas o estériles.

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